jueves, 9 de julio de 2026

Evangelio Diario 9 de julio

Reflexión
Mons Enrique Diaz Diaz 
Obispo de Irapuato 


9 julio
San Agustín Zhao Rong y compañeros mártires
Oseas 11, 1-4. 8-9: “Mi corazón se conmueve”
Salmo 79: “Ven, Señor, a salvarnos”
San Mateo 10, 7-15: “Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, 
gratuitamente”
Jesús establece para sus discípulos las bases de su misión: les indica a 
quienes deben ir primero, sin ser exclusivos, les manifiesta el mensaje, sus 
condiciones, lo que es necesario llevar. Los instruye perfectamente para esa 
primera misión. Sorprendente la sencillez y precariedad de lo que pueden 
portar, prácticamente nada, solamente su confianza en Dios. ¿Cómo miraría 
Jesús hoy a nuestra Iglesia y qué recomendaciones nos daría? ¿Estará 
contento con los resultados de su gran sueño sobre Reino? ¿Es ésta la Iglesia 
que Jesús siempre se quiso construir? Indudablemente que tendremos que 
estar siempre atentos y en revisión sobre si esta Iglesia es fiel al Evangelio de 
Jesús o si muchas cosas se nos han ido adhiriendo en el camino y terminan 
por pesarnos y ser demasiado importantes, a tal grado que a veces ¡oscurecen 
el mensaje!, como denuncia el Papa Francisco. Nuevamente la primera lectura 
tomada del tajante Oseas parece ayudarnos a entender mejor el mensaje. A
Israel en el camino se le ha olivado lo más importante que es el amor que le ha 
tenido Dios y por medio de Oseas le recuerda con palabras tiernas: “yo lo 
amé… le enseñé a andar, lo atraía hacía mí con los lazos del cariño, con las 
cadenas del amor… yo fui para él como un padre que se inclina hacia su 
creatura y la estrecha para darle de comer”. Palabras de un amor que no puede 
acabar… es la voz del profeta y es la misma misión que tiene Jesús y que 
confía a todos sus discípulos. Por eso Jesús insiste tanto en lo que es más 
importante: para hablar de un amor así de grande no se necesitan grandes 
propagandas ni tampoco muchos presupuestos, se necesita ser testigo de 
amor. Muchas veces criticamos a los llamados jerarcas de la Iglesia, pero sin 
disculpar que también ellos tengan que ponerse en revisión, a todos nos toca 
examinar cómo estamos siendo fieles a la misión que Jesús nos encomienda. 
Es drástico en sus exigencias, pero también es magnánimo en su amor. Nos 
invita a que en cada hogar podamos llevar la verdadera paz y que sembremos 
la palabra del Reino. ¿Estaremos cumpliendo con esta misión o nos hemos 
desviado? ¡Revisemos cada cual nuestra forma de evangelizar!

Las lecturas de hoy nos hablan de un peligro muy actual: tener frutos, obras y actividad… pero haber dejado de buscar el rostro de Dios.

Oseas, el salmo y el Evangelio trazan un camino de conversión. Vamos con ello. 👇

1️⃣ Israel había prosperado. Pero cuanto más prosperaba, más se alejaba de Dios:

«Por la abundancia de sus frutos, multiplicó sus altares».

También nosotros podemos convertir los dones de Dios en ocasión de autosuficiencia.

2️⃣ El problema estaba en el corazón:

«Su corazón es inconstante».

La gran batalla espiritual se libra ahí. Podemos mantener formas exteriores y tener el corazón dividido entre Dios y nuestros pequeños ídolos.

3️⃣ También existen ídolos religiosos.

Podemos convertir en ídolo nuestro prestigio, nuestros proyectos apostólicos, nuestra manera de entender la Iglesia o nuestra propia imagen de personas piadosas.

Todo lo que ocupa el lugar de Dios acaba esclavizando.

4️⃣ Oseas pronuncia una invitación bellísima:

«Sembrad con justicia, recoged con amor. Poned al trabajo un terreno virgen».

La conversión no es solo lamentar el pasado. Hay que trabajar la tierra del corazón.

5️⃣ Y llega la frase central:

«Es tiempo de consultar al Señor».

Consultamos estadísticas, tendencias, redes sociales y opiniones. Todo puede tener utilidad. Pero ¿consultamos verdaderamente al Señor?

6️⃣ El salmo responde:

«Buscad continuamente el rostro del Señor».

No solo cuando hay problemas. No solo cuando necesitamos una respuesta.

Continuamente.

La vida cristiana se ordena cuando dejamos de buscar solo los dones de Dios y buscamos al Dios de los dones.

7️⃣ El Evangelio presenta la llamada de los Doce.

Jesús no envía individuos aislados. Constituye un grupo, les da autoridad y los envía.

La misión cristiana nace de Cristo y se realiza en comunión.

Nadie se envía a sí mismo.

8️⃣ San Mateo da los nombres de los Apóstoles.

Cristo llama a personas concretas, con historias y debilidades.

La Iglesia no es una comunidad de perfectos. Es el pueblo de los llamados, transformados por la gracia y enviados por Cristo.

9️⃣ Mateo señala algo fundamental:

«El primero, Simón, llamado Pedro».

Entre los Doce existe comunión, pero también un orden querido por Cristo.

La misión apostólica no nace de proyectos particulares. Cristo llama, constituye y envía.

🔟 Entre los Doce aparece Judas Iscariote.

Haber sido llamado, haber escuchado a Cristo y haber participado en la misión no elimina nuestra libertad.

Por eso necesitamos permanecer vigilantes. Nadie puede vivir de las gracias recibidas ayer.

1️⃣1️⃣ Jesús les dice:

«Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos».

No estamos llamados a anunciarnos a nosotros mismos ni a ganar discusiones.

Estamos llamados a anunciar a Jesucristo.

1️⃣2️⃣ Las lecturas de hoy nos dejan un camino claro:

Buscar el rostro del Señor.
Examinar nuestros ídolos.
Trabajar la tierra del corazón.
Sembrar justicia.
Vivir en comunión con la Iglesia.
Y salir a anunciar el Reino.

Quizá hoy necesitemos recuperar aquella pregunta sencilla:

«Señor, ¿qué quieres de mí?».

Antes de decidir, consultar al Señor.
Antes de actuar, buscar su rostro.
Y después, ponerse en camino.

«Es tiempo de consultar al Señor».

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Reflexión de Mons Enrique Diaz Diaz 

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