martes, 7 de julio de 2026

Evangelio Diario 7 de Julio

Reflexión Monseñor Enrique Diaz Diaz
Obispo de Irapuato

7 Julio
Oseas 8, 4-7.11-13: “Siembran vientos y cosecharán tempestades”
Salmo 113: “Nosotros confiamos en el Señor”
San Mateo 9, 32-38: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos”
Hay proverbios que vienen desde muy lejos y que vuelven a hacerse presentes 
a cada momento. La primera lectura tomada del profeta Oseas contiene uno de 
esos dichos, que parecen calcarse en nuestra realidad: “El que siembra 
vientos, cosecha tempestades”. Y reclama el profeta al pueblo de Israel su 
infidelidad, su idolatría, su confianza en sus propias fuerzas y sus sacrificios 
hipócritas que no están respaldados por obras buenas. ¿Y nosotros? ¿Qué 
estamos sembrando? Nos quejamos amargamente de todas las expresiones 
de violencia y de maldad que estamos oyendo y contemplando cada día… ¿De 
dónde brotan? ¿Acaso no es eso lo que hemos sembrado? Si quitamos a Dios 
del corazón de los niños, si les enseñamos a vivir su existencia en el libertinaje, 
si nos ufanamos de haber superado “los principios morales”, no podemos 
extrañarnos que ocurran en medio de nosotros los más horrendos crímenes. 
Tenemos que sembrar el amor y la armonía en el corazón de los hombres, si 
no, nunca podremos superar toda la violencia y la maldad que estamos 
sufriendo. Cristo hace y propone un camino que nos parece todo lo contrario a 
lo que propone el mundo. Expulsa un demonio mudo que le impide a un 
hombre hablar, recorre las ciudades y los pueblos anunciando el Evangelio del 
Reino de Dios, cura de toda enfermedad y dolencia… mientras nosotros 
cerramos la boca a quienes pretenden anunciar el Evangelio, nos interesamos 
solamente por nuestros propios problemas, no queremos molestarnos en 
buscar caminos del bien para nuestros niños y nuestros jóvenes. Los 
sentimientos de Jesús al contemplar las multitudes de hoy son los mismos de 
los que tenía en aquel tiempo, pues ahora también andamos “como ovejas sin 
pastor”. Estos días son una oportunidad para percibir y para mostrar el amor 
de Dios encarnado en Jesús su Hijo. Retomemos hoy su camino, unámonos en 
oración y busquemos sembrar el bien en el corazón de toda persona que esté a 
nuestro lado. No dejemos que nadie se pierda, que nadie ande solitario en el 
camino. Que todos puedan sentir la mano amiga de un hermano que los 
acompaña.

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tonydu@hotmail.es 



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