8 Julio
Oseas 10, 1-3. 7-8. 12: “Ya es tiempo de consultar al Señor”
Salmo 104; “Recurramos al Señor y a su poder”
San Mateo 10, 1-7: “Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel”
Oseas, el profeta que en estos días estamos leyendo en la primera lectura, nos
sorprende con sus imágenes tan vivas para hablar del amor de Dios por su
pueblo. En capítulos anteriores lo había comparado al fiel amor de un
enamorado que va en busca de la esposa que se ha prostituido. Hoy
encontramos la imagen de la vid frondosa que navega entre dos amores: su
amor al dinero y su adoración a los ídolos paganos. La insistencia de Oseas se
manifiesta en las urgentes llamadas a la conversión y al cambio. “Siembren
justicia y cosecharán misericordia”. Este mismo amor y predilección por el
pueblo de Israel se manifiesta también en las primeras recomendaciones a los
discípulos que son enviados: “Vayan primero a las ovejas perdidas de la casa
de Israel”. Y no es que Jesús no quiera que su mensaje se abra a los
horizontes universales de toda la humanidad. Al contrario, eso espera y desea.
Pero siempre habrá esas ovejas que el Señor ama y a las que es fiel. Al
escuchar hoy los nombres de los discípulos y contemplarlos recibiendo su
misión, me quedaba pensando si también ahora no nos hace falta ir primero a
los de casa. Sí, a esos que han sido bautizados pero que se han quedado
atorados entre el dinero y la superstición; a esos que fácilmente pueden vivir
entre la injusticia y el rosario; a esos que con un ritual reciben el sacramento
solamente para desacreditarlo después con sus acciones. Se necesita
evangelizar a los de casa. Cada uno de nosotros tendremos que ponernos en
estado de alerta y mirar si en nuestro corazón no se han instalado esos
demonios a los que Jesús pide expulsar; tendremos que reconsiderar si
nuestro amor a Dios es fiel, o se ha mezclado con tintes idólatras y
convenencieros. Tendremos que revisar si para nosotros tienen significado las
palabras de Jesús que urgen a publicar que el Reino de los cielos está cerca.
Sí, somos cristianos, pero no damos los verdaderos frutos que se esperarían
de un discípulo. Revisemos y corrijamos nuestras conductas. Que la expulsión
de demonios impuros, la curación de enfermos y la sanación del corazón, junto
con el mensaje evangélico, sea la tarea para cada uno de nosotros.
REFLEXION DE HOY
Las lecturas de hoy nos hablan de un peligro muy actual: tener frutos, obras y actividad… pero haber dejado de buscar el rostro de Dios.
Oseas, el salmo y el Evangelio trazan un camino de conversión. Vamos con ello. 👇
1️⃣ Israel había prosperado. Pero cuanto más prosperaba, más se alejaba de Dios:
«Por la abundancia de sus frutos, multiplicó sus altares».
También nosotros podemos convertir los dones de Dios en ocasión de autosuficiencia.
2️⃣ El problema estaba en el corazón:
«Su corazón es inconstante».
La gran batalla espiritual se libra ahí. Podemos mantener formas exteriores y tener el corazón dividido entre Dios y nuestros pequeños ídolos.
3️⃣ También existen ídolos religiosos.
Podemos convertir en ídolo nuestro prestigio, nuestros proyectos apostólicos, nuestra manera de entender la Iglesia o nuestra propia imagen de personas piadosas.
Todo lo que ocupa el lugar de Dios acaba esclavizando.
4️⃣ Oseas pronuncia una invitación bellísima:
«Sembrad con justicia, recoged con amor. Poned al trabajo un terreno virgen».
La conversión no es solo lamentar el pasado. Hay que trabajar la tierra del corazón.
5️⃣ Y llega la frase central:
«Es tiempo de consultar al Señor».
Consultamos estadísticas, tendencias, redes sociales y opiniones. Todo puede tener utilidad. Pero ¿consultamos verdaderamente al Señor?
6️⃣ El salmo responde:
«Buscad continuamente el rostro del Señor».
No solo cuando hay problemas. No solo cuando necesitamos una respuesta.
Continuamente.
La vida cristiana se ordena cuando dejamos de buscar solo los dones de Dios y buscamos al Dios de los dones.
7️⃣ El Evangelio presenta la llamada de los Doce.
Jesús no envía individuos aislados. Constituye un grupo, les da autoridad y los envía.
La misión cristiana nace de Cristo y se realiza en comunión.
Nadie se envía a sí mismo.
8️⃣ San Mateo da los nombres de los Apóstoles.
Cristo llama a personas concretas, con historias y debilidades.
La Iglesia no es una comunidad de perfectos. Es el pueblo de los llamados, transformados por la gracia y enviados por Cristo.
9️⃣ Mateo señala algo fundamental:
«El primero, Simón, llamado Pedro».
Entre los Doce existe comunión, pero también un orden querido por Cristo.
La misión apostólica no nace de proyectos particulares. Cristo llama, constituye y envía.
🔟 Entre los Doce aparece Judas Iscariote.
Haber sido llamado, haber escuchado a Cristo y haber participado en la misión no elimina nuestra libertad.
Por eso necesitamos permanecer vigilantes. Nadie puede vivir de las gracias recibidas ayer.
1️⃣1️⃣ Jesús les dice:
«Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos».
No estamos llamados a anunciarnos a nosotros mismos ni a ganar discusiones.
Estamos llamados a anunciar a Jesucristo.
1️⃣2️⃣ Las lecturas de hoy nos dejan un camino claro:
Buscar el rostro del Señor.
Examinar nuestros ídolos.
Trabajar la tierra del corazón.
Sembrar justicia.
Vivir en comunión con la Iglesia.
Y salir a anunciar el Reino.
Quizá hoy necesitemos recuperar aquella pregunta sencilla:
«Señor, ¿qué quieres de mí?».
Antes de decidir, consultar al Señor.
Antes de actuar, buscar su rostro.
Y después, ponerse en camino.
«Es tiempo de consultar al Señor».
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